viernes, 24 de enero de 2020

COMPETENCIAS TIC, NUEVOS SABERES Y NECESIDADES EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR


1.- INTRODUCCIÓN
La implementación de las Tecnologías de Información y la Comunicación (TIC) en los procesos de enseñanza-aprendizaje son un tema que ha ido cobrando gran relevancia, debido a la incorporación de las computadoras a las aulas de clase y al auge de proyectos que pretenden integrarlas desde la enseñanza básica hasta la superior.
Hoy en día, el uso de las TIC es una fuerte demanda para las instituciones educativas y sobre todo para los docentes, en ejercicio y en formación, a quienes se les exige utilizar herramientas tecnológicas como un modo de estar a la vanguardia del conocimiento.
En consecuencia, a partir de estas disposiciones se entiende como una necesidad para Latinoamérica la de definir estándares pedagógicos y tecnológicos aplicables a los recursos TIC, utilizados en Educación, y de esa manera se empieza a hablar de las Competencias TIC.
Hoy se avanza en la inserción de estas metodologías en las prácticas pedagógicas de los docentes, potenciando su uso como apoyo curricular que permita contribuir a la calidad de la educación. Sin embargo, la experiencia nos indica que es necesario que los docentes inicien su preparación en este ámbito como parte de su Formación Inicial Docente en las instituciones de educación superior, de manera que egresen ya preparados para integrar pedagógicamente las tecnologías de la información y comunicación (TIC).

2.- DESARROLLO
Analizando el término central de éste artículo, se encuentran autores  para quienes las TIC se pueden precisar de una manera más simple, al concebirlas como  “las herramientas (correo electrónico, el foro, el chat, web, blog, etc.) que permiten comunicarse por medio de un ordenador” (Sánchez, Puerta, & Sánchez, 2010, pág. 37), u otros autores como  para los que las TIC implican una mayor complejidad, pues las consideran como  “aquellas herramientas basadas en la tecnología digital que involucran el computador y la internet, y permiten almacenar, procesar, recuperar, transmitir y presentar cantidades masivas de información. Incluyen las aplicaciones utilizadas por los computadores para facilitar y gestionar información (software, bases  de datos, multimedia, etc.), así como las nuevas tecnologías alrededor de Internet (foros, chat, listas de distribución y plataformas para e-learning). Por otro lado, se entiende por material digital el software, los programas o aplicaciones utilizadas por los computadores para facilitar y gestionar información”. (Jaramillo, Castañeda, & Pimienta, 2009, pág. 161)
Esta última conceptualización es la más completa,  ya que encierra tanto las tecnologías utilizadas de manera individual como las requeridas por las instituciones para generar sus campus virtuales. Considerando lo anterior, se puede afirmar que, de cierta manera, la alfabetización en estas herramientas tecnológicas, para muchos, se da a partir de su uso cotidiano, originándose con ello que las formas de sociabilidad entre las personas estén cambiado, pues las formas de vinculación con el otro y con la realidad se producen en mayor medida a través de un computador o smartphone, conectado a internet.
En relación con esto, según (García-Calvo, 2002, pág. 54), “se empezó a surgir una preocupación de muchos investigadores y docentes por entender cómo crear ambientes de aprendizaje adecuados a las necesidades tecnológicas actuales, lo cual ha llevado a indagar sobre los comportamientos asociados con un alto rendimiento educativo en la educación superior”. Así, en esta búsqueda, desde una visión de la educación como un proceso activo-cooperativo y exigente.
(Chickering & Gamson, 1987, pág. 1) Propusieron siete principios para la buena práctica pedagógica que son:
  1. Facilitar el contacto entre estudiantes y docentes
  2. Desarrollar la reciprocidad y cooperación entre los estudiantes
  3. Fomentar el aprendizaje activo
  4. Proporcionar retroalimentación a tiempo
  5. Enfatizar tareas apropiadas
  6. Comunicar altas expectativas
  7. Respetar los diferentes talentos y estilos de aprendizaje.
Así, en esta nueva tendencia en la educación se exige que el docente posea competencias para el uso correcto de las herramientas ofimáticas, lo cual propicia que actualmente los roles que se le asignan en esta materia son numerosos; entre estos, se pueden contar los siguientes:
  • Promotor de climas organizacionales; diseñador y gestor de actividades y entornos de aprendizaje que contemplen la diversidad de ritmos, estilos cognitivos, conocimientos y capacidades de los estudiantes.
  • Orientador; guía de aprendizaje y del desarrollo delas capacidades de los alumnos (debe enseñar a aprender), asesor.
  • Motivador; provocador de curiosidad intelectual y entusiasmo, estimulador de aprendizajes, dinamizador de los grupos de trabajo colaborativo.
  • Consultor que resuelve dudas y sirve de fuente de información (menos que en décadas anteriores)
  • Promotor del uso de las TIC en diversos ambientes (biblioteca, aula, casa…).
  • Transmisor de experiencia (trucos...).
  • Evaluador de recursos y proveedor de los mismos a los estudiantes.
  • Creador de recursos (diseño y desarrollo).
  • Co-aprendiz, con los estudiantes, promoviendo un descubrimiento guiado.
  • Tutor.
  • Investigador que reflexiona sobre la práctica y colabora con otros docentes.
  • Actualizador de los contenidos de la asignatura, revisor de los planes de estudios y la bibliografía.
  • Generador de transformaciones en los roles y prácticas docentes tradicionales. (Tomás, Feixas, & Marqués, 1999, pág. 8)

De esta manera, (Hilbert & Katz, 2003, pág. 45) contemplan algunas formas generales sobre cómo se pueden utilizar y aplicar las TIC de manera estratégica en la educación, entre las cuales se encuentran las siguientes:
  • Socialización en redes, como parte de la socialización educativa.
  • Como medio de apoyo a la enseñanza, no como un fin en sí mismo.
  • La flexibilidad pedagógica que permite la creación de un clima propicio para la difusión de las TIC en la enseñanza.
  • Capacitación de los docentes para garantizar su importancia como agentes de cambio, y para prevenir las brechas entre cultura docente y cultura virtual.
  • Integración de la TIC a la vida de los docentes para lograr un verdadero impacto positivo.
  • Integración de la TIC al sistema educativo, pese a que es un proceso lento asociado al largo plazo inherente al cambio cultural.

De frente a estas consideraciones se puede afirmar, entonces, que dentro de las prácticas educativas son las prácticas docentes las que más tienden a cambiar, debido a que son las mediadoras en los procesos de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, las transformaciones de estas prácticas se producen en distintas dimensiones, que según (Salinas, 2004, págs. 10-11) se pueden agrupar en tres rangos:
  1. Cambios en las concepciones (cómo funciona en aula, definición de los procesos didácticos, identidad del docente, etc…)
  2. Cambios en los recursos básicos: Contenidos (materiales, etc…), infraestructuras (acceso a redes, etc…), uso abierto de estos recursos (manipulables por el profesor, por el alumno).
  3. Cambios en las prácticas de los profesores y de los alumnos.

Sumado a estos impactos se produce, también, un cambio en el entorno laboral del docente, ya que “los espacios profesionales de los  docentes pasan de la presencialidad a la virtualidad y del aislamiento de las aulas a los grupos interdisciplinar y colaborativos que trabajan de manera distribuida en un espacio telemático”. (Gisbert, 2002, pág. 52)

3.- CONCLUSIONES
De acuerdo con las relaciones surgidas de las percepciones de docentes y estudiantes respecto a la mediación de las TIC en la enseñanza, pueden resaltarse como ventajas del uso de las TIC que apoyan el proceso de enseñanza aprendizaje, debido a las facilidades que suscitan en términos de comunicación, de ahorro y de nuevas alternativas. Sumado a esto, las TIC aumentan las posibilidades  de nuevos aprendizajes al generar espacios diferentes al aula de clase tradicional; ayudan a realizar trabajos por la facilidad de acceso a la información, de organización y presentación, sin necesidad de impresiones y desplazamientos; dinamizan el aprendizaje al presentar nuevas herramientas en la mediación de este proceso; ahorran tiempo y dinero, ya que evitan los desplazamientos; favorecen la comunicación entre las partes, pues generan contactos inmediatos y cotidianos; median en el proceso enseñanza aprendizaje mejorando la obtención de la información y beneficiando la formación; y permiten estar a la vanguardia al permitir salirse de lo local y entrar a lo global.
Por otra parte, algunas desventajas en relación con el uso de las TIC, es la percepción, tanto de estudiantes como de docentes, con relación a que suscitan un exceso de uso de la tecnología, arguyendo que esta situación puede llegar a generar que algunos procesos cognitivos y sociales, entren en detrimento, propiciando bajos niveles de análisis y afectando de esa manera los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Se puede concluir, entonces, que la integración delas TIC es un tema que, tanto en docentes como en estudiantes, se observa de manera  positiva, reconociéndose más como un aporte a los procesos de enseñanza-aprendizaje que como una amenaza a dicho proceso. Por todo lo anterior, es crucial entender la importancia que tiene que en las instituciones que ofrecen programas de Educación Superior se de relevancia a  la formación en el uso de las TIC, y en competencias tecnológicas, puesto que son las indicadas para propiciar la apropiación, reflexión, e interpretación de la cambiante sociedad del conocimiento.

BIBLIOGRAFÍA
Chickering, A., & Gamson, Z. (1987). Seven principles for good practice in undergraduate education. Estados Unidos: The Wingspread Journal.
García-Calvo, J. (2002). Los principios pedagógicos en cursos de actualización docente disponibles en la web. España: Revista de Pedagogía.
Gisbert, M. (2002). El nuevo rol del profesor en entornos tecnológicos. Venezuela: Revista Acción Pedagógica.
Hilbert, M., & Katz, J. (2003). Los caminos hacia una sociedad de la información en América Latina y el Caribe. Chile: CEPAL-ONU.
Jaramillo, P., Castañeda, P., & Pimienta, M. (2009). Qué hacer con la tecnología en el aula: inventario de usos de las TIC para aprender y enseñar, Educación y . Colombia: Universidad de la Salle.
Salinas, J. (2004). La integración de las TIC en las instituciones de educación superior como proyectos de innovación educativa. España: Universidad de las Islas Baleares.
Sánchez, A., Puerta, C., & Sánchez, L. (2010). Manual de comunicación en ambientes educativos virtuales. Colombia: Fundación Universitaria Católica del Norte.
Tomás, M., Feixas, M., & Marqués, P. (1999). La Universidad ante los retos que plantea la sociedad de la información. El papel de las TIC. España: Edutec.


IMPORTANCIA DEL LIDERAZGO E INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA PSICOPEDAGOGÍA DE EDUCACIÓN SUPERIOR


1.- INTRODUCCIÓN
Los estudiantes universitarios  necesitan adquirir fortalezas  en competencias de la educación superior, nos encontramos en un mundo intelectual y laboral competitivo,  por lo tanto, podemos ver que en Bolivia acceder a un cargo bien remunerado es un camino que cada vez se cierra, pues el conocimiento académico y práctico adquirido en la universidad no es suficiente para enfrentar los retos y situaciones profesionales.
La inteligencia emocional brinda posibilidades para enfrentar los desafíos constantes del liderazgo, porque las diferentes esferas de ella permiten fortalecer estados emocionales propios y en relación con los demás, dando la posibilidad de reconocer sentimientos propios en situaciones bajo presión y tranquilidad.  Donde el futuro profesional encuentra oportunidades, metas y retos en sí mismo para llegar a ser exitoso en su vida personal y laboral.
“El sujeto que se preocupa por fortalecer su inteligencia emocional ve las barreras, miedos y obstáculos como oportunidades que le llenan de ideas, creatividad e innovación hacia su meta profesional. Las competencias diarias  que enfrenta el profesional se relacionan con la competencia técnica que hace referencia al dominio de conocimientos en el área de trabajo,  la  competencia metodológica se ocupa de los procedimientos, tareas y nuevas situaciones de trabajo, la competencia social  es la capacidad de aportar a otras personas de forma constructiva, y la competencia participativa que permite organizar, decidir y aceptar  responsabilidades”. (Pozo, 2012, pág. 16)
Éstas, son competencias que desafían al estudiante  de educación superior  a capacitarse en espacios de mayor competitividad, donde las emociones y el liderazgo influyen en el comportamiento de  búsqueda  y superación de expectativas personales y sociales. Vivimos en una sociedad que necesita entender que cada persona influye en el desarrollo de un país, que se requiere mayor humanidad hacia los otros y que se tiene la necesidad de aprender a trabajar  en equipo, todo esto contrasta con la poca educación emocional que se enseña en nuestro país. 
Contar con un bajo  conocimiento  de    mismo  dificulta utilizar herramientas que tenemos como seres individuales y por lo tanto las relaciones sociales son en algunas oportunidades dificultosas para el espacio laboral. Por tanto, al conocer las emociones propias y la forma de reaccionar en cada situación se logra una visión clara de ver las estrategias, dificultades y retos, para guiar el grupo al éxito de la tarea con responsabilidad social como lo es el liderazgo.
En una sociedad competitiva los estudiantes de educación superior requieren una formación en la educación emocional y liderazgo,  porque los profesionales  están llamados a ser líderes de grandes y pequeños grupos de personal  a futuro, dando la posibilidad de llevar a su empresa u  organización  a la misión que se propone. 

2.- DESARROLLO
“Como seres sociales desde la  niñez se aprende a solicitar la ayuda de otros para obtener lo que se quiere, principio de ayuda que se va forjando al pasar por instituciones como la familia, la educación, la vida laboral y la sociedad”. (Sarle, 2001, pág. 43)
“El aprendizaje es un proceso social, desde el modelo de reciprocidad tríadica donde el ambiente influye en la persona modificando así la conducta o donde la persona modifica su conducta e influye en el ambiente y donde la conducta influye en el ambiente modificando a la persona. Se debe entender el aprendizaje como el procesamiento de información que se acerca a la estructura del comportamiento y convierte tal proceso en símbolos y representaciones mentales llenas de significado para cada uno al actuar”. (Schunk, 1997, pág. 108)
“Se conoce que los grupos requieren de propiedades, interacción y relaciones que fortalecen en actividades como el liderazgo,  en estilo de conducta, deduciendo que para su ejecución el líder necesita de seguidores que comprendan sus instrucciones y atiendan las necesidades como grupo, por lo tanto ellos desempeñan un papel importante, que dependiendo de cómo se moviliza al grupo, dependerá la decisión de avanzar o desistir del objetivo colectivo como grupo”. (Vaughan, 2010, pág. 310)
“Las relaciones en el grupo permiten que el líder genere ideas y visiones claras hacia dónde se quiere llegar, desarrollando habilidades de cómo mantener su atención en el ahora y hacia dónde se guía, permitiendo el cambio y el aprendizaje continuo en sí mismo y en los otros. Es así que peligros como la indisciplina, el desorden, la desmotivación y la escasez de innovación son dañinos para el liderazgo”. (Mateo & Valdano, 1999, pág. 53)
“La responsabilidad que tiene quien lidera un grupo mediante el proceso de interacción con el mismo, se relaciona con el respeto hacia sus subalternos, la credibilidad en su actuar y la confianza en su liderazgo. Acciones que dentro del grupo hablan  de su desarrollo interno como persona. El líder necesita pasar por estados internos de cambio, para ser guía responsable cumpliendo con la meta grupal”. (Irvine, 2011, pág. 79)
“La inteligencia como segundo engranaje,  se  presenta  por  diferentes autores en la psicología. En cuanto a su definición se puede conceptualizar como las habilidades mentales, tales como el pensamiento, la memoria, la concentración, el lenguaje, la atención entre otras, las cuales se manifiestan en diversas zonas del cerebro para dar origen a la  inteligencia”. (Beltran, 1995, pág. 73)
La inteligencia emocional para Goleman es: “el desarrollo de las habilidades, como automotivarse, persistir en lo que se emprende superando adversidades y lograr manejar los impulsos propios y mostrar empatía, que son habilidades para desempeñar cualquier experiencia personal y social”. (Goleman, 1995, pág. 54)
Los anteriores conceptos aportan en el proceso formativo del estudiante universitario, proporcionando una gama amplia de conocerse a sí mismo por medio de la ejecución del liderazgo y la educación emocional que se tiene al relacionarse con los otros, innovando  la educación superior y generando cambios constantes en los grupos sociales.
Por tanto, la educación superior forma  al estudiante como líder, la cual permite espacios formativos en la competencia metodológica, donde un estudiante guía a su grupo en procedimientos, tareas y situaciones acorde a la actividad expuesta por el docente.  A su vez la competencia social y la competencia participativa, posicionan al universitario en ambientes de apoyo hacia los otros, donde la inteligencia emocional se integra con la formación académica, en cuanto al conocimiento de sí mismo y de los demás.

3.- CONCLUSIONES
Bolivia necesita mayor educación emocional en contextos educativos, donde espacios académicos compartidos, se llenen de calidad humana y respeto por la vida del otro, donde se presenten mayores pensamientos de progreso individual y grupal en el liderazgo. Así mismo, el liderazgo es un proceso que se puede ejecutar para cambiar el grupo de personas, donde se tiene la posibilidad de ejercer influencia al mejoramiento de la inteligencia emocional en otros.
La educación boliviana  necesita  más temas  en el liderazgo y la  inteligencia emocional, pues depositan en el joven universitario posibilidades de crecimiento en su vida personal y laboral.
Es importante conocer las diferentes formas de responder emocionalmente  que debe desarrollar un  líder, pues en la  interacción con los otros se busca el conocimiento de    mismo, así como  estar dispuesto al cambio  que hoy es necesario desarrollar  como seres sociales. Conocer más  acerca  del liderazgo y sus estilos aporta  herramientas en los jóvenes universitarios en su formación académica y en su ambiente laboral, así como la inteligencia emocional permite el conocimiento de sí mismo para ser congruente con los pensamientos y acciones, donde el sujeto pueda identificar las habilidades en el liderazgo y este a gusto con lo que hace.
La inteligencia emocional capacita al estudiante en fortalezas para sus relaciones humanas, por lo tanto esa inteligencia y lo aprendido en la academia posibilitan al futuro profesional abordar contextos y situaciones de forma clara y eficaz para lograr lo que se quiere como responsable de dirigir un grupo.  La inteligencia emocional y el liderazgo se relacionan en la conducta del ser humano, pues de las experiencias previas se adquiere la respuesta a las emociones y estados de pequeños  liderazgos en la niñez, por lo tanto la educación emocional posiciona a cada persona en un estado cómodo de sí mismo y con los demás.
Los temas relacionados con el liderazgo, la inteligencia emocional, las dinámicas grupales, la toma de decisiones seguirán  en desarrollo de  investigación, como aporte en el mejoramiento de la educación superior.

BIBLIOGRAFÍA

Beltran, J. (1995). Psicología de la educación. España: Editorial Boixareu Universitaria.
Goleman, D. (1995). La práctica de la inteligencia emocional. España: Editorial Kairos.
Irvine, D. (2011). El líder autentico: es presencia no oposición. Colombia: 3D Editores.
Mateo, J., & Valdano, J. (1999). Liderazgo. Colombia: Editorial Aguilar.
Pozo, J. (2012). Competencias profesionales: herramientas de evaluación: portafolios, la rúbrica y las pruebas situacionales. Madrid: Narcea.
Sarle, P. (2001). Juego y aprendizaje. Argentina: Ediciones Novedades Educativas.
Schunk, D. (1997). Teorías del aprendizaje. México: Prentice Hall Hispanoamericana.
Vaughan, H. (2010). Psicología Social. España: Editorial Médica Panamericana.

domingo, 19 de enero de 2020

EL ROL DE LAS TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN (TICS) EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR


1.- INTRODUCCIÓN

En la última década los sistemas de medios de comunicación masivos y de educación han sufrido cambios debido al desarrollo y la difusión de nuevas tecnologías de información y las comunicaciones por internet. Así mismo, la enorme avalancha de recursos informativos que dan vida a internet sentaron las bases sobre las que muchas investigaciones coincidieron al pronosticar cambios radicales en las instituciones. Ahora, con cierta visión hacia el futuro, se puede afirmar que falta un trecho por recorrer para lograr una conexión convenientemente entre el sistema educativo y las tecnologías de información y comunicación.
Las denominadas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) ocupan un lugar central en la sociedad y en la economía de éste siglo, con una importancia que sólo va en aumento. El concepto de TIC surge como convergencia tecnológica de la electrónica, el software y las infraestructuras de telecomunicaciones. La asociación de estas tres tecnologías da lugar a una concepción del proceso de la información, en el que las comunicaciones abren nuevos horizontes y paradigmas. En el siguiente artículo se pretende aportar un breve vistazo sobre este tema desde el punto de vista de la reciente culminación por parte  de éste autor, de su Diplomado en Educación Superior; tomando en cuenta la descripción de sus conceptos fundamentales y objetivos, sentando las bases para futuras investigaciones.

2.- DESARROLLO

Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) -la unión de los computadores y las comunicaciones- desataron una explosión sin precedentes de formas de comunicarse al comienzo de los años '90. A partir de ahí, la internet pasó de ser un instrumento especializado de la comunidad científica a ser una red de fácil uso que modificó las pautas de interacción social.
Entonces, las nuevas tecnologías de la Información y Comunicación son aquellas herramientas computacionales e informáticas que procesan, almacenan, sintetizan, recuperan y presentan información representada de la más variada forma. Es un conjunto de herramientas, soportes y canales para el tratamiento y acceso a la información. Constituyen nuevos soportes y canales para dar forma, registrar, almacenar y difundir contenidos de información. Algunos ejemplos de estas tecnologías son la pizarra digital, ordenador personal, proyector multimedia, los blogs, el podcast y por supuesto la web. Para todo tipo de aplicaciones educativas, las TIC son medios y no fines. Es decir, son herramientas y materiales de construcción que facilitan el aprendizaje, el desarrollo de habilidades y distintas formas de aprender, estilos y ritmos de los aprendices.
Actualmente, es innegable la presencia e irrupción de las tecnologías de la información y la comunicación en cada uno de los ámbitos de la vida del ser humano, ya que los transforma y genera avances en el medio circundante. "En la sociedad del siglo XXI, las TIC determinan también nuevas formas de enseñanza, de evaluación y de comprensión en todas las áreas educativas. Como herramientas para la gestión del conocimiento y facilitadoras de la comunicación global, tienen un rol importante, debido a que pueden propiciar oportunidades de aprendizaje, facilitar el intercambio de información e incrementar el acceso a contenidos diversos, así como propiciar la democracia, el diálogo y la participación activa". (Iriarte Diazgranados, 2017)
Ante estas posibilidades, resulta necesario cuestionar sobre el saber, el saber hacer y el saber ser de los docentes, y reafirmar la necesidad de que éstos se encuentren preparados y capacitados en el uso pedagógico de las herramientas TIC y los recursos educativos digitales. Esto con el fin de enriquecer su desarrollo profesional y la formación integral de los estudiantes, es decir, la práctica pedagógica debe alejarse de los enfoques tradicionales con el propósito de responder a las necesidades y demandas educativas de la actual era tecnológica. Esto podría ser posible si los educadores desarrollan y potencian los conocimientos, las habilidades, las destrezas y las actitudes necesarias para utilizar e integrar las TIC adecuadamente en sus áreas de experticia.
"Se considera que el reto de integrar las TIC al ámbito educativo no solo se relaciona con la infraestructura o la adquisición de recursos tecnológicos, sino también en cómo el docente trabaja con ellos, el momento en que los utiliza, para qué los emplea y qué tipo de aprendizajes espera generar en los estudiantes". (Mendoza, 2011)
En éste sentido, "ninguna sociedad ha dispuesto de tantas oportunidades de información como la nuestra, pero su volumen es de tal magnitud y el acceso a la misma es tan variado, que las principales dificultades son ahora, identificar qué información se necesita, de qué forma obtener la deseada y cómo aprovechar la disponible". (Echevarría, 2011)

3.- CONCLUSIONES

Muchos docentes, en estos últimos años, han empezado a utilizar didácticamente computadoras e internet. Sin embargo, en numerosas ocasiones, se desarrollan en las universidades de nuestro país actividades con las TIC sin disponer de ideas claras y definidas de cómo organizar situaciones de clase apoyadas en el uso de la tecnología. Es más bien un trabajo docente de "ensayo y error", de probar y experimentar a ver qué pasa cuando llevo a los estudiantes a la sala de informática. Sin embargo, la experiencia deja sin duda alguna cúmulos de información ya que el método o estrategia didáctica junto con las actividades planificadas promueven un tipo u otro de aprendizaje.
Con un método de enseñanza expositivo, las TIC refuerzan el aprendizaje por recepción. Con un método de enseñanza constructivista, las TIC facilitan un proceso de aprendizaje por descubrimiento. Por tanto, las TICs pueden ser utilizadas tanto como herramientas para la búsqueda, consulta y elaboración de información como para relacionarse y comunicarse con otras personas. Es decir, debemos propiciar que el alumnado desarrolle con las TIC tareas tanto de naturaleza intelectual como social. Finalmente, las TICs pueden ofrecer al entorno educativo una serie de colaboraciones donde participen aspectos familiares, centros educativos, el mundo laboral, una formación según las capacidades de cada estudiante y una contribución a superar las desigualdades sociales. Su éxito en la educación debe depender de los conocimientos y la capacidad crítica del usuario, y todavía queda mucho camino por recorrer.
BIBLIOGRAFÍA:
Echevarría, J. (2011). Pensando en el futuro de la educación, Una nueva escuela para el siglo XXII. España: Graó.
Iriarte Diazgranados, F. (2017). Las TIC en la educación superior, experiencias de innovación. Colombia: Universidad del Norte.
Mendoza, A. (2011). El hombre integral en la nueva educación. Estados Unidos: Palibrio.