Los
estudiantes universitarios necesitan
adquirir fortalezas en competencias de
la educación superior, nos encontramos en un mundo intelectual y laboral
competitivo, por lo tanto, podemos ver
que en Bolivia acceder a un cargo bien remunerado es un camino que cada vez se
cierra, pues el conocimiento académico y práctico adquirido en la universidad
no es suficiente para enfrentar los retos y situaciones profesionales.
La
inteligencia emocional brinda posibilidades para enfrentar los desafíos
constantes del liderazgo, porque las diferentes esferas de ella permiten
fortalecer estados emocionales propios y en relación con los demás, dando la
posibilidad de reconocer sentimientos propios en situaciones bajo presión y
tranquilidad. Donde el futuro
profesional encuentra oportunidades, metas y retos en sí mismo para llegar a
ser exitoso en su vida personal y laboral.
“El
sujeto que se preocupa por fortalecer su inteligencia emocional ve las
barreras, miedos y obstáculos como oportunidades que le llenan de ideas,
creatividad e innovación hacia su meta profesional. Las competencias
diarias que enfrenta el profesional se
relacionan con la competencia técnica que hace referencia al dominio de
conocimientos en el área de trabajo,
la competencia metodológica se
ocupa de los procedimientos, tareas y nuevas situaciones de trabajo, la
competencia social es la capacidad de
aportar a otras personas de forma constructiva, y la competencia participativa
que permite organizar, decidir y aceptar
responsabilidades”. (Pozo, 2012, pág. 16)
Éstas,
son competencias que desafían al estudiante
de educación superior a
capacitarse en espacios de mayor competitividad, donde las emociones y el
liderazgo influyen en el comportamiento de
búsqueda y superación de
expectativas personales y sociales. Vivimos en una sociedad que necesita
entender que cada persona influye en el desarrollo de un país, que se requiere mayor
humanidad hacia los otros y que se tiene la necesidad de aprender a
trabajar en equipo, todo esto contrasta
con la poca educación emocional que se enseña en nuestro país.
Contar
con un bajo conocimiento de
sí mismo dificulta utilizar herramientas que tenemos
como seres individuales y por lo tanto las relaciones sociales son en algunas
oportunidades dificultosas para el espacio laboral. Por tanto, al conocer las
emociones propias y la forma de reaccionar en cada situación se logra una
visión clara de ver las estrategias, dificultades y retos, para guiar el grupo
al éxito de la tarea con responsabilidad social como lo es el liderazgo.
En
una sociedad competitiva los estudiantes de educación superior requieren una
formación en la educación emocional y liderazgo, porque los profesionales están llamados a ser líderes de grandes y
pequeños grupos de personal a futuro,
dando la posibilidad de llevar a su empresa u
organización a la misión que se
propone.
2.- DESARROLLO
“Como
seres sociales desde la niñez se aprende
a solicitar la ayuda de otros para obtener lo que se quiere, principio de ayuda
que se va forjando al pasar por instituciones como la familia, la educación, la
vida laboral y la sociedad”. (Sarle, 2001, pág. 43)
“El
aprendizaje es un proceso social, desde el modelo de reciprocidad tríadica
donde el ambiente influye en la persona modificando así la conducta o donde la persona
modifica su conducta e influye en el ambiente y donde la conducta influye en el
ambiente modificando a la persona. Se debe entender el aprendizaje como el
procesamiento de información que se acerca a la estructura del comportamiento y
convierte tal proceso en símbolos y representaciones mentales llenas de significado
para cada uno al actuar”. (Schunk, 1997, pág. 108)
“Se
conoce que los grupos requieren de propiedades, interacción y relaciones que
fortalecen en actividades como el liderazgo,
en estilo de conducta, deduciendo que para su ejecución el líder
necesita de seguidores que comprendan sus instrucciones y atiendan las
necesidades como grupo, por lo tanto ellos desempeñan un papel importante, que
dependiendo de cómo se moviliza al grupo, dependerá la decisión de avanzar o
desistir del objetivo colectivo como grupo”. (Vaughan, 2010, pág. 310)
“Las
relaciones en el grupo permiten que el líder genere ideas y visiones claras
hacia dónde se quiere llegar, desarrollando habilidades de cómo mantener su
atención en el ahora y hacia dónde se guía, permitiendo el cambio y el
aprendizaje continuo en sí mismo y en los otros. Es así que peligros como la
indisciplina, el desorden, la desmotivación y la escasez de innovación son
dañinos para el liderazgo”. (Mateo & Valdano, 1999, pág. 53)
“La
responsabilidad que tiene quien lidera un grupo mediante el proceso de
interacción con el mismo, se relaciona con el respeto hacia sus subalternos, la
credibilidad en su actuar y la confianza en su liderazgo. Acciones que dentro
del grupo hablan de su desarrollo
interno como persona. El líder necesita pasar por estados internos de cambio,
para ser guía responsable cumpliendo con la meta grupal”. (Irvine, 2011, pág. 79)
“La
inteligencia como segundo engranaje,
se presenta por
diferentes autores en la psicología. En cuanto a su definición se puede
conceptualizar como las habilidades mentales, tales como el pensamiento, la
memoria, la concentración, el lenguaje, la atención entre otras, las cuales se
manifiestan en diversas zonas del cerebro para dar origen a la inteligencia”. (Beltran, 1995, pág. 73)
La
inteligencia emocional para Goleman es: “el desarrollo de las habilidades, como
automotivarse, persistir en lo que se emprende superando adversidades y lograr
manejar los impulsos propios y mostrar empatía, que son habilidades para
desempeñar cualquier experiencia personal y social”. (Goleman, 1995, pág. 54)
Los
anteriores conceptos aportan en el proceso formativo del estudiante
universitario, proporcionando una gama amplia de conocerse a sí mismo por medio
de la ejecución del liderazgo y la educación emocional que se tiene al
relacionarse con los otros, innovando la
educación superior y generando cambios constantes en los grupos sociales.
Por
tanto, la educación superior forma al
estudiante como líder, la cual permite espacios formativos en la competencia
metodológica, donde un estudiante guía a su grupo en procedimientos, tareas y
situaciones acorde a la actividad expuesta por el docente. A su vez la competencia social y la
competencia participativa, posicionan al universitario en ambientes de apoyo
hacia los otros, donde la inteligencia emocional se integra con la formación
académica, en cuanto al conocimiento de sí mismo y de los demás.
3.- CONCLUSIONES
Bolivia
necesita mayor educación emocional en contextos educativos, donde espacios
académicos compartidos, se llenen de calidad humana y respeto por la vida del
otro, donde se presenten mayores pensamientos de progreso individual y grupal
en el liderazgo. Así mismo, el liderazgo es un proceso que se puede ejecutar para
cambiar el grupo de personas, donde se tiene la posibilidad de ejercer
influencia al mejoramiento de la inteligencia emocional en otros.
La
educación boliviana necesita más temas
en el liderazgo y la inteligencia
emocional, pues depositan en el joven universitario posibilidades de
crecimiento en su vida personal y laboral.
Es
importante conocer las diferentes formas de responder emocionalmente que debe desarrollar un líder, pues en la interacción con los otros se busca el
conocimiento de sí mismo, así como estar dispuesto al cambio que hoy es necesario desarrollar como seres sociales. Conocer más acerca
del liderazgo y sus estilos aporta
herramientas en los jóvenes universitarios en su formación académica y
en su ambiente laboral, así como la inteligencia emocional permite el
conocimiento de sí mismo para ser congruente con los pensamientos y acciones,
donde el sujeto pueda identificar las habilidades en el liderazgo y este a
gusto con lo que hace.
La
inteligencia emocional capacita al estudiante en fortalezas para sus relaciones
humanas, por lo tanto esa inteligencia y lo aprendido en la academia
posibilitan al futuro profesional abordar contextos y situaciones de forma
clara y eficaz para lograr lo que se quiere como responsable de dirigir un
grupo. La inteligencia emocional y el
liderazgo se relacionan en la conducta del ser humano, pues de las experiencias
previas se adquiere la respuesta a las emociones y estados de pequeños liderazgos en la niñez, por lo tanto la
educación emocional posiciona a cada persona en un estado cómodo de sí mismo y
con los demás.
Los
temas relacionados con el liderazgo, la inteligencia emocional, las dinámicas
grupales, la toma de decisiones seguirán
en desarrollo de investigación, como
aporte en el mejoramiento de la educación superior.
BIBLIOGRAFÍA
Beltran, J. (1995). Psicología de la educación.
España: Editorial Boixareu Universitaria.
Goleman, D. (1995). La práctica de la
inteligencia emocional. España: Editorial Kairos.
Irvine, D. (2011). El líder autentico: es
presencia no oposición. Colombia: 3D Editores.
Mateo, J., & Valdano, J. (1999). Liderazgo.
Colombia: Editorial Aguilar.
Pozo, J. (2012). Competencias
profesionales: herramientas de evaluación: portafolios, la rúbrica y las
pruebas situacionales. Madrid: Narcea.
Sarle, P. (2001). Juego y aprendizaje.
Argentina: Ediciones Novedades Educativas.
Schunk, D. (1997). Teorías del
aprendizaje. México: Prentice Hall Hispanoamericana.
Vaughan, H. (2010). Psicología Social.
España: Editorial Médica Panamericana.


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