viernes, 24 de enero de 2020

IMPORTANCIA DEL LIDERAZGO E INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA PSICOPEDAGOGÍA DE EDUCACIÓN SUPERIOR


1.- INTRODUCCIÓN
Los estudiantes universitarios  necesitan adquirir fortalezas  en competencias de la educación superior, nos encontramos en un mundo intelectual y laboral competitivo,  por lo tanto, podemos ver que en Bolivia acceder a un cargo bien remunerado es un camino que cada vez se cierra, pues el conocimiento académico y práctico adquirido en la universidad no es suficiente para enfrentar los retos y situaciones profesionales.
La inteligencia emocional brinda posibilidades para enfrentar los desafíos constantes del liderazgo, porque las diferentes esferas de ella permiten fortalecer estados emocionales propios y en relación con los demás, dando la posibilidad de reconocer sentimientos propios en situaciones bajo presión y tranquilidad.  Donde el futuro profesional encuentra oportunidades, metas y retos en sí mismo para llegar a ser exitoso en su vida personal y laboral.
“El sujeto que se preocupa por fortalecer su inteligencia emocional ve las barreras, miedos y obstáculos como oportunidades que le llenan de ideas, creatividad e innovación hacia su meta profesional. Las competencias diarias  que enfrenta el profesional se relacionan con la competencia técnica que hace referencia al dominio de conocimientos en el área de trabajo,  la  competencia metodológica se ocupa de los procedimientos, tareas y nuevas situaciones de trabajo, la competencia social  es la capacidad de aportar a otras personas de forma constructiva, y la competencia participativa que permite organizar, decidir y aceptar  responsabilidades”. (Pozo, 2012, pág. 16)
Éstas, son competencias que desafían al estudiante  de educación superior  a capacitarse en espacios de mayor competitividad, donde las emociones y el liderazgo influyen en el comportamiento de  búsqueda  y superación de expectativas personales y sociales. Vivimos en una sociedad que necesita entender que cada persona influye en el desarrollo de un país, que se requiere mayor humanidad hacia los otros y que se tiene la necesidad de aprender a trabajar  en equipo, todo esto contrasta con la poca educación emocional que se enseña en nuestro país. 
Contar con un bajo  conocimiento  de    mismo  dificulta utilizar herramientas que tenemos como seres individuales y por lo tanto las relaciones sociales son en algunas oportunidades dificultosas para el espacio laboral. Por tanto, al conocer las emociones propias y la forma de reaccionar en cada situación se logra una visión clara de ver las estrategias, dificultades y retos, para guiar el grupo al éxito de la tarea con responsabilidad social como lo es el liderazgo.
En una sociedad competitiva los estudiantes de educación superior requieren una formación en la educación emocional y liderazgo,  porque los profesionales  están llamados a ser líderes de grandes y pequeños grupos de personal  a futuro, dando la posibilidad de llevar a su empresa u  organización  a la misión que se propone. 

2.- DESARROLLO
“Como seres sociales desde la  niñez se aprende a solicitar la ayuda de otros para obtener lo que se quiere, principio de ayuda que se va forjando al pasar por instituciones como la familia, la educación, la vida laboral y la sociedad”. (Sarle, 2001, pág. 43)
“El aprendizaje es un proceso social, desde el modelo de reciprocidad tríadica donde el ambiente influye en la persona modificando así la conducta o donde la persona modifica su conducta e influye en el ambiente y donde la conducta influye en el ambiente modificando a la persona. Se debe entender el aprendizaje como el procesamiento de información que se acerca a la estructura del comportamiento y convierte tal proceso en símbolos y representaciones mentales llenas de significado para cada uno al actuar”. (Schunk, 1997, pág. 108)
“Se conoce que los grupos requieren de propiedades, interacción y relaciones que fortalecen en actividades como el liderazgo,  en estilo de conducta, deduciendo que para su ejecución el líder necesita de seguidores que comprendan sus instrucciones y atiendan las necesidades como grupo, por lo tanto ellos desempeñan un papel importante, que dependiendo de cómo se moviliza al grupo, dependerá la decisión de avanzar o desistir del objetivo colectivo como grupo”. (Vaughan, 2010, pág. 310)
“Las relaciones en el grupo permiten que el líder genere ideas y visiones claras hacia dónde se quiere llegar, desarrollando habilidades de cómo mantener su atención en el ahora y hacia dónde se guía, permitiendo el cambio y el aprendizaje continuo en sí mismo y en los otros. Es así que peligros como la indisciplina, el desorden, la desmotivación y la escasez de innovación son dañinos para el liderazgo”. (Mateo & Valdano, 1999, pág. 53)
“La responsabilidad que tiene quien lidera un grupo mediante el proceso de interacción con el mismo, se relaciona con el respeto hacia sus subalternos, la credibilidad en su actuar y la confianza en su liderazgo. Acciones que dentro del grupo hablan  de su desarrollo interno como persona. El líder necesita pasar por estados internos de cambio, para ser guía responsable cumpliendo con la meta grupal”. (Irvine, 2011, pág. 79)
“La inteligencia como segundo engranaje,  se  presenta  por  diferentes autores en la psicología. En cuanto a su definición se puede conceptualizar como las habilidades mentales, tales como el pensamiento, la memoria, la concentración, el lenguaje, la atención entre otras, las cuales se manifiestan en diversas zonas del cerebro para dar origen a la  inteligencia”. (Beltran, 1995, pág. 73)
La inteligencia emocional para Goleman es: “el desarrollo de las habilidades, como automotivarse, persistir en lo que se emprende superando adversidades y lograr manejar los impulsos propios y mostrar empatía, que son habilidades para desempeñar cualquier experiencia personal y social”. (Goleman, 1995, pág. 54)
Los anteriores conceptos aportan en el proceso formativo del estudiante universitario, proporcionando una gama amplia de conocerse a sí mismo por medio de la ejecución del liderazgo y la educación emocional que se tiene al relacionarse con los otros, innovando  la educación superior y generando cambios constantes en los grupos sociales.
Por tanto, la educación superior forma  al estudiante como líder, la cual permite espacios formativos en la competencia metodológica, donde un estudiante guía a su grupo en procedimientos, tareas y situaciones acorde a la actividad expuesta por el docente.  A su vez la competencia social y la competencia participativa, posicionan al universitario en ambientes de apoyo hacia los otros, donde la inteligencia emocional se integra con la formación académica, en cuanto al conocimiento de sí mismo y de los demás.

3.- CONCLUSIONES
Bolivia necesita mayor educación emocional en contextos educativos, donde espacios académicos compartidos, se llenen de calidad humana y respeto por la vida del otro, donde se presenten mayores pensamientos de progreso individual y grupal en el liderazgo. Así mismo, el liderazgo es un proceso que se puede ejecutar para cambiar el grupo de personas, donde se tiene la posibilidad de ejercer influencia al mejoramiento de la inteligencia emocional en otros.
La educación boliviana  necesita  más temas  en el liderazgo y la  inteligencia emocional, pues depositan en el joven universitario posibilidades de crecimiento en su vida personal y laboral.
Es importante conocer las diferentes formas de responder emocionalmente  que debe desarrollar un  líder, pues en la  interacción con los otros se busca el conocimiento de    mismo, así como  estar dispuesto al cambio  que hoy es necesario desarrollar  como seres sociales. Conocer más  acerca  del liderazgo y sus estilos aporta  herramientas en los jóvenes universitarios en su formación académica y en su ambiente laboral, así como la inteligencia emocional permite el conocimiento de sí mismo para ser congruente con los pensamientos y acciones, donde el sujeto pueda identificar las habilidades en el liderazgo y este a gusto con lo que hace.
La inteligencia emocional capacita al estudiante en fortalezas para sus relaciones humanas, por lo tanto esa inteligencia y lo aprendido en la academia posibilitan al futuro profesional abordar contextos y situaciones de forma clara y eficaz para lograr lo que se quiere como responsable de dirigir un grupo.  La inteligencia emocional y el liderazgo se relacionan en la conducta del ser humano, pues de las experiencias previas se adquiere la respuesta a las emociones y estados de pequeños  liderazgos en la niñez, por lo tanto la educación emocional posiciona a cada persona en un estado cómodo de sí mismo y con los demás.
Los temas relacionados con el liderazgo, la inteligencia emocional, las dinámicas grupales, la toma de decisiones seguirán  en desarrollo de  investigación, como aporte en el mejoramiento de la educación superior.

BIBLIOGRAFÍA

Beltran, J. (1995). Psicología de la educación. España: Editorial Boixareu Universitaria.
Goleman, D. (1995). La práctica de la inteligencia emocional. España: Editorial Kairos.
Irvine, D. (2011). El líder autentico: es presencia no oposición. Colombia: 3D Editores.
Mateo, J., & Valdano, J. (1999). Liderazgo. Colombia: Editorial Aguilar.
Pozo, J. (2012). Competencias profesionales: herramientas de evaluación: portafolios, la rúbrica y las pruebas situacionales. Madrid: Narcea.
Sarle, P. (2001). Juego y aprendizaje. Argentina: Ediciones Novedades Educativas.
Schunk, D. (1997). Teorías del aprendizaje. México: Prentice Hall Hispanoamericana.
Vaughan, H. (2010). Psicología Social. España: Editorial Médica Panamericana.

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